Imagínense una chica con una camiseta rosa que reza “Everyone loves a catholic girl”, una pulsera decorada con todo el santoral existente, comentando que ha conseguido un ejemplar de la virgen del usb.

Además, súmenle, una formación religiosa de catorce años entre monjas y un año en los curas, que sus últimas lecturas son “El Mesias: El niño judio” y “El evangelio de Judas del códice Tchacos”, que al menos dos veces al año desearía haber estudiado teología (y por supuesto saber copto y arameo) y que no hace más de 24 horas mantuvo una conversación sobre la transustanciación eucarística y además fugaces conversaciones con una monja y una hermana de “La legión de Maria”.

¿Asusta verdad?

Claro que no he explicado el transfondo de muchas cosas, pero claro, eso tampoco lo hace la Santa Madre Iglesia, ¿no?