Para iniciarme por primera vez en la fiesta de la calçotada,el domingo pasado me deje llevar por los “lugareños”, o más bien debería decir nacidos en Cataluña… Acabamos en Rocafort de Queralt, Tarragona, provincia que al parecer ostenta la fama en esto de los calçots.

La bandeja con los calçots y su salsa Romesco…

… para comer hay que desnucarse un poco …

… y se riega con vinos y cavas de la tierra

Después de “encebollarse” bien, y ponerse las manos negras de pelar los calçots, toca comer carne en abundancia. Por la mesa circularon bandejas de carne a la brasa, “mongetes” -veáse alubias blancas-, alcachofas, tomates y patatas asadas, para terminar con el postre, o mejor dicho, los postres, naranja con chocolate y crema catalana… Vamos toda una fiesta para reventar.

La experiencia estuvo bien, aunque para mi gusto a la salsa le faltó una guindillina que le diese un poco de alegría… Creo que para disfrutar bien de la calçotada hay que tener jardín o terraza, hacerlo en casita y echar una sobremesa de horas, sin que nadie se tenga que preocupar de conducir, no beber, ni nada por el estilo.