octubre 2007


Adios mi vieja y fiel ITT Nokia, no será fácil olvidarte… Bienvenida nueva Philips.

Revelamos secretos, nos guardamos otros. El equilibrio, en este caso, no reside en la paridad, sino en saber quién tienes al lado… El mundo está lleno de corderos con piel de lobo y de lobos con piel de cordero.

Aquellos que merecen ser confiables nunca pedirán la confianza, pero nuestro juicio es falible y nuestros sentidos nos engañan. Nunca hay que perder de vista las palabras del hijo del hombre.

Anthony Burgess escribió un libro con tres partes, cada una de ellas constaba de siete capítulos,  un total de veintiún capítulos, pero su editor norteamericano, a diferencia del británico, decidió prescindir del último capítulo de la tercera parte y esta es la historia que todos conocemos gracias a Kubrick.

Estos veintiún capítulos, que ocupan aproximadamente doscientas páginas, me hacen sentir cómo si volviese a tener seis años y estuviese aprendiendo a leer de nuevo, cada tres líneas como máximo he de ir al glosario nadsat-español para averiguar el significado de una palabra e incluso me he descubierto consultandolo varias veces por renglón, el nadsat del libro es mucho más denso, frecuente e ininteligible que el de la película.

En la introducción, escrita por el propio Burguess, confiesa que no se siente orgulloso de su obra, que esperaba que hubiese caído en el olvido, que muy a su pesar no se puede desligar de ella y que de muy buena gana la repudiaría. Divaga bastante sobre el misterioso capítulo veintiuno y explica en detalle el porqué del título.

Ya en la novela es sorprendente leer “Los cuatro estábamos vestidos a la última moda, que en esos tiempos era un par de pantalones de malla negra muy ajustada…” ¿negro?, ¿y el blanco impoluto?, o averiguar que Dim, en realidad se llama Lerdo, mucho más acorde a su persona este segundo nombre.

Tengo entre mis manos un ejemplar que sí tiene el capítulo veintiuno y Burguess me dice que he de juzgar si prefiero su final o el de la película, así que crunchi , crunchi, crunchi tostadas me leeré un capítulo al día, para no volverme loca con la maldita jerga juvenil de los drugos y para que todo quede en mi cabeza más claro que el azul radiante de una mañana de verano.

Decididamente este no es un libro de noche en vela.

¡¡Qué ilusión hace cuando se acuerdan de uno!! :***

Ante la pregunta, ¿te gusta el hip hop?, siempre he tenido muy clara la respuesta, no me gusta, es más, ciertos grupos además me horrorizan, a pesar de que B insista en que hay muchas letras de distintos grupos totalmente afines a mi persona.

Pero me he dado cuenta de que miento, ya que hay un grupo de hip hop que siempre me ha gustado, desde mi más tierna adolescencia, marcada a fuego por el canal Viva Musik, hasta nuestros días me han gustado Die Fantastischen Vier (también conocidos como Fanta 4).


La canción del video, Sie ist weg, es mi canción favorita del grupo, por no hablar del video que me encanta y además ¡¡Yo también quiero una camiseta de Maggi!!

Los días 6, 7 y 8 de Diciembre del presente 2007 no acudiré a cumpleaños, cenas o eventos sociales similares, así pues, procuren no organizar bodas inesperadas, visitar sorpresivamente, cumplir años, tener accidentes mortales o simplemente quedar porque sí, ya que no acudiré a las citas por muy importantes que sean.

No obstante, cualquiera de los posibles promotores, ejecutores o involucrados de los eventos anteriormente citados serán gratamente recibidos durante esos días como acompañantes al Purple Weekend.

Me perderé el sonido negro de The Dynamites este sábado pero no pienso renunciar a más, avisados quedan.

Talla 37, por si algún día decidís demostrarme cuantísimo me queréis….

Menuda excitación llevo encima desde que ayer, a mediodía, descubrí que sí habría edición del Purple Weekend este año.

El puente de la Constitución habrá que sacar la gorra Beatle, el vestido retro, la camisa blanca con la corbata negra y dejar en casa los pantalones de la lluvia para granjearnos un buen tiempo.

Conciertos, gente aperruñada, ropero insuficiente, sesiones revival en los allnighters -la gran, gran, gran, sesión brit que no puede faltar-.

Volveremos a encontrar el punto ciego de la barra, a pedir fuego a cualquier músico con aire de “yo no te rindo culto” sólo porque es el único que fuma en la estancia, a tocar la guitarra con la varilla de un estor, pero no ningún mod me volverá a robar el taxi.

Y el día 27 a ver si nos podemos colar en el concierto presentación del festival…

Deberían prohibirme leer por las noches, me pongo a leer y se me pasan las horas volando, lo que conlleva dormir poco o nada y estar al día siguiente echan un trapo, vamos, tal y como estoy ahora mismo. Además, por si fuera poco, me da en la nariz que mi angina derecha está planeando una pequeña fiesta particular…

Anoche tenía la intención de ver una película tumbada en la cama, cubierta de mantas y rodeada de cojines, mientras mi tv se encendía -algún dia comentaré como la tv de mi habitación está pidiendo la eutanasia la gritos y yo se la deniego constantemente- decidí empaparme unos minutos del mito del vampiro en Malasia, el caso es que me emocioné y pasé, siguiendo sus huellas, por la India, China, Japón, Malasia, Filipinas, Australia, América del Sur, América Central, América del Norte y viejas civilizaciones como la mesopotámica, egipcia, griega, nordica…

Cuando me quise dar cuenta los minutos iniciales se habían convertido en un par de horas y como estaba atiborrada de los millones de nombres distintos que dan al vampiro según el lugar del que proceda, decidí ver la película, fué entonces cuando recordé otro de los libros que cayeron en mi poder por el simple hecho de hacerme más vieja, lo miré, abrí el final y vi el número de la última página, 187, – “no son tantas” – pensé y abrí el libro.

Ni que decir tiene que me comí el libro entero, un libro plagado de sexo, violencia y alcohol del que rasca en la garganta, con un protagonista que acumula en su persona cuantos vicios perniciosos existan y una sed de venganza inconmensurable, un libro muy gráfico, de descripciones detalladas que me recordaron vagamente a las de Bret Easton Ellis, una novela corta, cruda y sin complicaciones, que me hizo apagar la luz al filo de las seis de la mañana.


No sé si alguien, aparte de mi, recordará esta canción, cuyo estribillo puedo tararear durante horas, que acaba de ser sacada de una puertezuela en mi cerebro rotulada como “Panzadas de Mtv adolescentes”.

El video que publico está montado con escenas de la película y del videoclip original, no puedo poner el video original porque el que lo publicó en YouTube ha decidido que no puede “embeberse” en blogs…

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