septiembre 2007


- I can’t believe there’s a psychiatrist in the building. All because those two from accounts just had enough of everything and wanted to go to the seaside!!

- The seaside? They committed suicide, Roy!!

I just can’t stop laughing and I think I’m absolutely in love with Roy, despite resembling so much to somebody, I’m a capricious girl, you know…

Supongo que “gracias” a mi nick, alguien ha decidido que soy una dominatriz en potencia, así que no hago más que recibir spam del club sumisión, debe ser que el tener un nick que hace alusión a una condesa húngara, que perturbada por el deseo de la eterna juventud, se bañaba en la sangre de sus doncellas y en ocasiones protagonizaba algún que otro episodio lésbico-sangriento con ellas hace que mi perfil sea el idóneo para el club.

Pero no, no soy una dominatriz, al menos no públicamente.

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Durante el verano he tenido grandes sueños, he soñado con ir a un autocine a ver una vieja película en blanco y negro, con una cabaña de madera a pie de playa, con hacer un picnic sentada en una mantita de cuadros bajo un gran árbol, con subir al tejado y beber acompañada de algún amigo mientras deshojamos la noche entre recuerdos, con conducir una vespa por ciudades que aún no conozco, con pasear descalza por la orilla del mar mientras giro sobre mi hombro una sombrilla oriental, pero últimamente mi sueño más reincidente se sitúa en una sala de aeropuerto mientras miro el panel de letras amarillas.

Ahora que ha entrado el otoño me quedan más sueños que soñar….

“Sueño con un otoño de besos y rosas, con las siluetas de las ramas desnudas, con rubias, morenas y pelirrojas, sueño con un amor que me sacuda”

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Soy un desastre, lo sé, el orden no sirve para mi, sólo ordeno metódica y escrupulosamente las cosas importantes o las que considero importantes, el resto lo guardo según el patrón que más lógico me parece en el momento y es por ello que nunca encuentro las cosas que necesito en el momento que las necesito.

Tras dos días buscando no encuentro el cargador de las pilas de mi cámara, tengo las pilas, tengo el enchufe, incluso el adaptador para el mechero del coche pero no el maldito aparato. Empiezo a pensar que me lo dejé en algún punto del viaje gallego-luso, sin embargo en mi mente flota el recuerdo de haberlo visto tras deshacer las maletas encima del estante junto a las tabletas de chocolate, pero, como es lógico, tras deshacer la maqueta tocó ordenar, es ahí donde pierdo la pista y donde mi libre albedrío entra en juego, por lo que puede aparecer en cualquier lado, sólo espero que aparezca antes de Octubre.

En la búsqueda he encontrado de todo, tickets de todo tipo, papeles del viaje del verano, dvds de películas que ya no recordaba, una bolsa de Tayto Cheese & Onion que contenía el pedazo correspondiente a la R de un Toblerone gigante que mejor no mentar los años que tiene, un cd con el partido España-Malta, henna de The Body Shop que compré cuando iba a COU tan sólo porque decía “unsuitable for blonde, fair red, sun-bleached, highlighted/bleched and grey hair unless you want flame red hair”, flame red y una mierda, mi pelo quedó totalmente naranja…

Eso sí, ni rastro del cargador o de las gafas de sol que llevo buscando también todo el verano.

… al té, al café, a los zapatos de tacón alto de punta redonda, al gazpacho sabor suave de Mercadona, a las películas de serie B, a los sandwiches de jamón y queso, a todo artículo con aire retro, a los productos capilares, a la ropa verde militar, al buen vino, a los Gummibärchen, a morderme la uña pulgar de la mano derecha, a las series de televisión, al paté, a los calcetines tobilleros, a los bolsos grandes, a los mejillones, a los productos de maquillaje, al sopinstant de pollo, a las camisetas rojas, a viajar, a los libros de vampiros, también a los de nazis, al chorizo a la sidra, a los bolis de colores, a las fotografías, al pollo, a les plaisir nàture, a los orbit de eucalipto, a las camisetas rojas, a women secrets, a todo tipo de accesorios para el pelo, a los champiñones y las setas, a guardar todo tipo de cosas inútiles, a los chupachupses de yogur, a los libros de cocina… Y quedan adicciones para rato.

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Aunque mi mamá diga que es demasiado rojo, me encanta mi nuevo pintalabios

Ava Adore, Perfect, Crestfallen…Que gran disco!!

Todo el mundo, o casi todo, recuerda lo que hizo tal día como hoy hace ya seis años, yo y mi memoria no íbamos a ser menos. Los recuerdos de ese día permanecen aparentemente inalterados en mi mente.

Me levanté temprano con el propósito de estudiar algo, cogí el móvil y felicité a X por su 19 cumpleaños, luego, remoloneé por casa casi toda la mañana. A mediodía decidí que debía sentarme en la mesa, estudié hasta la hora de comer, ese día mi padre regreso a casa antes de las tres de la tarde así que estudié menos de lo que tenía pensado.

Sobre las tres estaba sentada frente a mi pc cuando J me dijo, por el irc, que pusiera inmediatamente Antena3, sintonicé la vieja y minúscula televisión portatil en blanco y negro que había en mi zulo y vi una de las torres gemelas herida por un terrible accidente aéreo cuando a los pocos minutos otro avión hacía impacto sobre la segunda torre – esto no es casual – pensé y subí corriendo las escaleras para comunicarselo a mis padres. Tras ver aquellas imágenes sólo recuerdo caos informativo y la sensación de estar volviendo a ver la película Estado de Sitio que hacía unos meses había tachado de “fantasmada aplastante”.

Sobre las cuatro de la tarde salí de casa, había quedado con B y AL en el Anahuac para tomar un café, el sol brillaba, hacía un día realmente espléndido, caminaba por esa bocacalle de Nocedo que siempre cojo para ir al Anahuac y que nunca he sabido cómo se llama, a pesar de estar tan sumamente cercana a mi casa, cuando me pitó el móvil, era un sms de X, decía algo parecido a “No era necesaria tanta destrucción, un simple felicidades bastaba. Gracias, un beso”, me pregunto cuantas veces haría el mismo chiste a lo largo del día…

El resto del a tarde pasó en la cafetería entre conversaciones banales y la incredulidad de lo que había pasado hacía unas horas, por la noche, ya en casa, telemaratón de informativos y a dormir.

Hoy, seis años más tarde, septiembre sigue siendo una tierra hostil para los estudiantes, el sol sigue brillando – proporcionando mejores temperaturas que las de julio y agosto -, me siguen irritando igualmente los dependientes que aseguran, prometen e incluso juran por sus familias que tendrás tu pedido en la mano antes de la fecha límite que les has indicado para luego no ser así y tirar por tierra todos los planes, el Anahuac sigue siendo el lugar donde encontrarme con B y sigo felicitando a X cada 11 de septiembre…

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