octubre 2006


Media hora, eso llevo pegándome con el servidor del trabajo, media hora en la que el pequeño servidor ha querido tener un rato de vida propia.

Durante este rato he escuchado tonterias sublimes, como quejas de un programa que tira de otro servidor y que word no se abre, comentarios del palo “si vamos a estar así toda la mañana me voy a casa”, llamadas telefónicas “Sube, ven, le pasa algo a mi pc!!”, y recriminaciones “no me concuerda el número de expediente porque antes cuando se colgó no se grabó el anterior expediente y es por tu culpa”, claramente un tranquilo viernes a una hora de irme a mi casa no se me ocurre mejor plan que ponerme a hacer el canelo con el servidor.

Ahora mismo el servidor está en calma, de hecho desde que comencé a escribir el post está tranquilito, lo monitorizo por si acaso pero todo parece estable, unas cuantas sesiones abiertas con un uso de la CPU del 7%-10% imposible que ralentice, pero da igual solo oigo “¡Es que voy a dejarlo por imposible!” pues que lo dejen total les van a pagar igual…

Acabo de volver a escuchar “el programa nuevo no va bien, yo lo dejo hasta el lunes si es que lo arreglas” y he tenido que saltar, diciendo que ese programa no tiene nada que ver con el problema, que ese programa va contra otro servidor. Si no quiere trabajar bien, pero que no se escude en esto. Argg malditos usuarios!!

Es curioso como a estas alturas del año, aún puede haber 14 ºC a las 8 de la mañana,es raro gozar del otoño, en esta ciudad suelen pasarse por alto las estaciones intermedias, poder salir de casa con sólo una camiseta y una cazadora me parecía, hasta este año, imposible en estas fechas.

Encontrar, bueno, que te encuentren tras miles de indicaciones, esa canción que lleva días martilleandote el cerebro sin ser capaz de recordar una frase con lógica o un nombre que te permita poder echar mano de Google.

Divagar sobre las tonterías que haríamos si el eurobote nos llegase a tocar. Sé que Cañuflas viviría feliz en la casa de Pinipon de la Lastra y que en Alcorcón sembraríamos el terror.

Descubrir un pequeño local cercano a tu casa, donde además de poder sentarte en el suelo te sirven el mejor té de toda la ciudad y tirar toda una tarde planeando un utópico viaje a Japón previa escala Londres.

Mentir a estos zotes informáticos que me rodean sobre las posibilidades de evitar los pop-ups y verles traumatizados por la cantidad de ventanitas que tienen que cerrar mientras insisten con cara de cordero degollado “¿Y no hay manera de quitarlos?”.

Reencontrarse con gente a la que quieres pero hace tiempo que no ves. Ponerte al día de las novedades del último par de meses entre risas y los típicos “Tú nunca cambiarás”.

Reinventar las nuevas tendencias en cuanto a tocados se refiere, previo asalto con nocturnidad y alevosía de un pobre monovolumen aparcado en la Pícara, para luego hacer una sesión de fotos digna de Supermodelo 2006.

Leer en el diario local, de mano del padre de un amigo, que habrá unas jornadas de fusión oriental de mano de un “residente” del NODO madrileño y pensar a quien se puede engañar para ir.

Y sí, hoy estoy contenta (que por otro lado ya iba siendo hora) los pequeños placeres siempre me dan otra perspectiva, al fin y al cabo son los que me mantienen cuerda. Me da igual que sea Lunes, que llueva ahí fuera o las dos horas de alemán que tengo que chuparme esta tarde, porque sé que el Viernes llegará, que nunca llueve eternamente (si lo hace tengo botas altas) y que si me lo planteo puedo saltarme la clase, al fin y al cabo soy una chica Virgo, con todo lo que eso conlleva.

Pues sí, malditos dias mundiales, siempre conmemorando cosas horribles. Hoy el mundo me recuerda lo que no me gusta recordar, me hace pensar lo que no quiero que ni se me pase por la cabeza porque me deja con una desazón mala, muy mala…

Presiento que mañana no encenderé ni la radio, ni la televisión, no leeré el periódico y saldré a la calle solo por exigencias del guión, evitaré todo lo que pueda arruinarme el día, y aún así supongo que esté algo taciturna, pero… ¿qué se le va a hacer? son exigencias del guión.

Este fin de semana he descubierto que acabo de entrar en una nueva etapa, experimentación con muñecos, podría llamarla, en esta segunda infancia tengo un portátil, una casa grande de pinipon al lado y una cámara de fotos, no comentaré más al respecto, la web empieza a tomar forma de acuerdo con mi nueva obsesión, solo hay q ver el header y la página principal de ruthless.

Estoy empezando a planificar mi portafolio porque nunca tengo nada que mostrar cuando me preguntan “¿y tú que has hecho?”. Llevaba un tiempo queriendo hacer uno, pero como siempre hasta que la obligación no llama a mi puerta no espabilo, tengo ideas y una animación en mente que a ver si consigo que tome forma.

A me acaba de decir que tenemos dos meses para hacer la web, el problema, no tenemos ni la base, solo sabemos una palabra: JAVA. Me está dando el mal solo de pensarlo, la creatividad se arruina bajo presión, creo que mañana comenzaré a bocetar en papel…

Demasiadas cosas que hacer, muchas ideas por desarrollar, prácticas por entregar y pilas de libros por leer, afortunadamente la tonteria hormonal de los últimos dias se está disipando, la normalidad, con sus sátiras y cinismos me sienta mejor.

If you put “watel” in a teapot it becomes the teapot,ha acabado transformandose en todo tipo de frases como If you put “watel” in a Darth Vader it becomes the Darth Vader o if you put “watel” in a msn it becomes the msn. Todo por culpa de ese lugar donde Bombay Saphire es el mismo veneno que el Bombay normal, con 50 cents (y no fifty cents) de diferencia y hasta la camarera lo admite sin ningun pudor.

Solo tengo que decir, tranquilo ya se a que atenerme, “Be watel mai flend”

He decidido llenar la bañera, rodearme de potingues de baño y remojarme hasta que el relax se apodere de mi, para salir oliendo a pituleta y tumbarme en la cama hasta mañana.

Y es que no puedo con mi cuerpo ahora mismo, ayer tuve un día y una noche especialmente largos y a pesar de que he conseguido dormir, me duele cada centímetro de mi cuerpo, mi cabeza no funciona, necesitaría que alguien devolviese mi espalda a su posición original y recobrar la movilidad total de mi tobillo.

Señores del Ministerio de Medio Ambiente, no tomen represalias en mi contra, no haría esto si no fuese absolutamente necesario.

Los anuncios, vaya mundo…

Por un lado nos encontramos con los anuncios concienciadores, como el “tren de la droga” que mejor no comentarlo, porque esa gente de la FAD debería darse cuenta que no es bueno hacer anuncios que inciten al humor, vale que yo tengo un sentido del humor un tanto macabro, pero es que me parece hilarante ese anuncio.

Por otro lado, creativos graciosos, como los de Chupa Chups, no dudan en encerrar un chupachups en una cajetilla similar a la de cigarrillos y en el recuadro donde debería ir el consabido “Fumar mata” nos plantan “Chupar relaja”… Sin comentarios.

Para terminar, me he dado cuenta de que existe ahora una corriente publicitaria muy “fisna”, se trata de explicarte un concepto mientras te venden otro, así el Sindrome de Stendhal o la Pirámide de Maslow (que me recuerda compulsivamente a Gestión I) son la excusa perfecta para vendernos cualquier producto.

En fin, que me veo a los creadores de la campaña aquella que decía “Entre tú y yo un diamante es para siempre…” remodelando sus bases publicitarias para comenzar una campaña que diga “La escala de dureza de Mohs propuesta por Friedrich Mohs se basa en el principio que una sustancia dura puede rayar una sustancia más blanda [...]“

“¿Qué es rock ‘n’ roll? me preguntaba,
con las pupilas mazo de abiertas
mientras clavaba en mi oído su lengua…”

Rubén, Leiva, A2 y yo tenemos una cita. Luego, la prolongaremos todo lo que se deje (o lo que nos dejemos) con bailes regionales, viandas del lugar, vino de la tierra y la mixtura de la casa.