Lun 5 jul 2010








Estoy pensando seriamente el empezar a comunicarme por imágenes y dejar las palabras a los ilustrados…
Lun 5 jul 2010








Estoy pensando seriamente el empezar a comunicarme por imágenes y dejar las palabras a los ilustrados…
Mie 16 jun 2010
“La ciudad se extendía a sus pies.
—Mira, Arnau —le dijo Bernat al niño, que dormía plácidamente pegado a su pecho—, Barcelona. Allí seremos libres.
Desde su huida con Arnau, Bernat no había dejado de pensar en aquella ciudad, la gran esperanza de todos los siervos. Bernat los había oído hablar de ella cuando iban a trabajar las tierras del señor o a reparar las murallas del castillo o a hacer cualquier otro trabajo que el señor de Bellera necesitara. Pendientes siempre de que el alguacil o los soldados no los oyesen, sus susurros sólo despertaron en Bernat simple curiosidad. Él era feliz con sus tierras y jamás hubiera abandonado a su padre. Tampoco habría podido huir con él. Sin embargo, tras perder sus tierras, cuando por las noches, en el interior de la gruta de los Estanyol, miraba cómo dormía su hijo, aquellos comentarios habían ido cobrando vida hasta resonar en el interior de la cueva.
«Si se logra vivir en ella un año y un día sin ser detenido por el señor —recordaba haber escuchado—, se adquiere la carta de vecindad y se alcanza la libertad.» En aquella ocasión todos los siervos guardaron silencio. Bernat los miró: algunos tenían los ojos cerrados y los labios apretados, otros negaban con la cabeza y los demás sonreían, mirando hacia el cielo.
—Y ¿sólo hay que vivir en la ciudad? —rompió el silencio un muchacho, uno de los que habían mirado al cielo, soñando a buen seguro con romper las cadenas que lo ataban a la tierra—.¿Por qué en Barcelona se puede ganar la libertad?
El más anciano le contestó pausadamente:
—Sí, no hace falta nada más. Sólo vivir en ella durante ese tiempo. —El muchacho, con los ojos brillantes, lo instó a continuar—. Barcelona es muy rica. Durante muchos años, desde Jaime el Conquistador hasta Pedro el Grande, los reyes han solicitado dinero a la ciudad para sus guerras o para sus cortes. Durante todos esos años, los ciudadanos de Barcelona han concedido esos dineros pero a cambio de privilegios especiales, hasta que el propio Pedro el Grande, en guerra contra Sicilia, los plasmó en un código… —El anciano titubeó—. Recognoverunt proceres, creo que se llama. Es ahí donde se dice que podemos alcanzar la libertad. Barcelona necesita trabajadores, trabajadores libres.”
-La Catedral del Mar. Ildefonso Falcones-
Hoy cumplo un año y un día en Barcelona, ¿y ahora qué?
Sab 22 may 2010
Es puente en Barnacity, podría haberme planificado alguna escapada o estar por ahí en una terraza, pero este fin de semana coincide con mis entregas finales de prácticas… Así que estoy en casita intentando redactar un artículo crítico de 4.500 palabras sobre los especiales online del terremoto de Haití, luego soló me quedará pendiente la creación de un wireframe para un posible rediseño de la web de Renfe y una última batalla con la accesibilidad, usabilidad y estandarización. Apasionante, ¿verdad?.
Sólo me queda pensar que el día 26 – Miércoles – todas mis prácticas estarán listas para sentencia y aunque quedarán los exámenes no creo que prepararlos sea algo tan “memueroporsaliralacalle” como las prácticas. Desde aqui me mando ánimos a mi persona, que si no me animo yo no se quién lo va a hacer, pero también a todo el mundo que esté de exámenes, entregas, etc… especialmente a mis drugos.
Mar 4 may 2010
Necesito con urgencia:
Por el momento me contentaría con un poco de relax, ¡¡es que no paro!!
Jue 15 abr 2010
Ya tengo el programa de mi nuevo curso de cata de vinos, pinta excepcional.
La primera sesión fue muy divertida identificando a ciegas un blanco, un rosado y un tinto, cuestión aparentemente fácil peeeero aparentemente.
Sab 27 mar 2010

Me gustan las habitaciones en blanco y negro
Jue 18 feb 2010
De las cosas que más echo de menos de mi ciudad es el salir de vinos, ya no hablo del Húmedo y las tapas, sino de las tardes de pirarme las clases de Alemán en la vinoteca con nos, hablando de idioteces mientras bebíamos cada día un vino nuevo de la pizarra, tomar el ya clásico Yzaguirre cada sábado con mis padres en el Camarote, pedir compulsivamente Pagos de Quintana con A y G en el In Situ recordando siempre la misma historia que nos contó el camarero “es el hermano del de Pago de Carraovejas que se enfadaron y ahora hace su vino” cuya veracidad nunca hemos contrastado o ir a la Trattoria única y exclusivamente porque queríamos beber Sangue di Giuda… Todo esto no se da, o no lo he encontrado, en la Ciudad Condal y hay días que todo lo que quiero es salir a tomar una copa de vino y tener una conversación distendida en un sitio acogedor que me haga sentir como en casa.
Mie 10 feb 2010
Ayer me reconcilié con el pescado congelado, gracias a los dados de atún de La Sirena, e hice para cenar unas hamburguesas de atún, marinando este en una mezcla de soja, ajo, perejil, vino blanco, miel y limón que me encontré por la red. Tenía intención de haberle sacado unas fotos pero era tarde y empezaba Lost, por lo que el combo serie y hambre pudieron a la pseudofotografa que empieza a crecer en mi.
Por otro lado, en un ramalazo consumista me he hecho con unos moldes de silicona de Lékué preciosos y ahora tengo moldes para muffins, plumcakes, tartas y quiches. De momento sólo he utilizado el de quiche, para fabricar el mítico quiche de champiñones y bacon al que se le ha sumado mi último y nada arriesgado experimento culinario, quiche de morcilla -de la tierra, se entiende- y manzana reineta, y aunque las reinetas que he encontrado en Barcelona no son del Bierzo, metidas en el quiche tienen un pase… Pero da igual, lo importante es que desde hace unas semanas tengo la necesidad imperiosa de ponerme en plan “fábrica de madalenas” y hacer muffins gigantes, ya sea porque no soporto ver los moldes sin estrenar o porque tengo días de esos en que todos los males se pasan mezclando ingredientes, metiéndolos al horno e impregnando la casa con ese olor de masa recién hecha.
Y hablando de masas, mi objetivo principal desde ya será buscar en Barcelona un obrador de pan, para
En otro orden de cosas he de ir haciendo un planning de restaurantes al que llevar a los visitantes que se avecinan, enterarme de un buen sitio donde organizar una calçotada, que veo que otra vez se me pasa la temporada sin haber probado los calçots y fijar un día para preparar ese cocido que llevamos todo el invierno postergando.
Jue 17 dic 2009
Mie 18 nov 2009
Ayer por un ratito me sentí como en casa, todo gracias a un bar viejo, de esos míticos estilo Besugo, de camareros rancios, con un vaso con palillos como palillero, servilletas satinadas de esas que no limpian, vermut… Incluso X se sintió tan ambientado que se atrevió a preguntar si tenían mosto, pero una cosa es la sensación, y otra la realidad, aquello no era León.
Dicho lugar es el Bar Tomás, toda una institución aquí en la ciudad Condal, conocido por sus bravas, de las que dicen son las mejores de la ciudad… y están buenas, pero para mi, persona nacida y criada en tierra de tapas, tampoco son para perder la cabeza, para mis paisanos he de decir que sencillamente son patatas de “Las Torres” pero algo más aceitosas.
La comanda se compuso de una cocacola, un vermut, y dos tapas raciones, patatas bravas y croquetas, en total 7.20€. Las raciones tenían más categoría de tapa que de ración, es más, he visto tapas en mi tierra más grandes que aquellas raciones y aunque las bravas eran buenas, las cuatro croquetas cortesía de Findus no las repetiría jamás.
En base a lo expuesto, el precio fue razonable, pero como he analizar con el corazón tengo que analizar tal y como lo siento, es decir, qué me costaría conseguir dos tapas en mi ciudad, ya que hablamos de patatas de la cafetería Las Torres me posicionaré para esta simulación en los bares de La Pícara -aunque no controlo muy bien los precios de la zona -, una cocacola 2€ no te los quita nadie y un vermut ronda de 1.20€ a 1.50€, como en mi ciudad no es normal ir de cortos y tomar cocacola – solo los foráneos hacen tamaña estupidez – los 2€ de la cocacola, los convertiré en dos mostos de a 1.20€ y con dos bebidas consigo una de las tapas, para la otra tapa me pido mi vermut de 1.50€ y un corto de 1.20€ y tenemos un total de 5.10€, por los quedaría un remanente de 2.10€ para tomar otros dos cortos, con su tapa, habiendo salido de esa zona, como por ejemplo de camino a casa…
En definitiva, no sale tan barato como en mi ciudad, pero la sensación “estar en casa” creo que bien vale esos dos euros a mayores, total tampoco voy a ir todos los días.